Página Principal
De Bogotalogo
Nuestro correo
Para sugerencias, aportes, críticas e inquietudes sobre el Bogotálogo, les invitamos a escribirnos a contribuciones@bogotalogo.com, o a través de este vínculo.
Explicación no pedida
Las palabras vienen a parar a los diccionarios para escaparse del viento. Para hacerle trampas al olvido. Para no morir de inanición. De desatención. Para que algún día cierto grupo de exploradores con vocación de rescatar náufragos venga a acordarse de ellas, y se atreva a escribirlas y a pronunciarlas, sin ese pudor gregario que suele invadir a quienes se rehúsan a ser tildados de extraños. A quienes procuran estandarizar su discurso para no correr el peligro de terminar malentendidos o considerados diferentes.
¿Hasta qué monto ascenderá el número de palabras que por no haber sido registradas, escritas o grabadas hoy hacen parte de la lista de muertos, de desaparecidos o de grandes interrogantes sin resolver?
¿Qué tanto podemos decir acerca del acento, del tono y del espíritu de aquellas palabras pronunciadas por quienes nos antecedieron en la historia y la prehistoria? ¿Cuántas expresiones, refranes y términos no se fueron perdiendo, sin que nadie intentara rescatarlas? Para contrarrestar tal olvido. Para anticiparnos a ese futuro amnésico, seguimos hablando en pasado.
El presente texto tiene por tanto el pretencioso objetivo de propiciar un diálogo entre generaciones. De permitir que, en estos tiempos de Wikipedias, de conceptos fáciles y perecederos y de digitalizaciones atropelladas, tatarabuelos, bisnietos, nietos, hijos y padres alcancen a descifrar las pistas de aquella ciudad en la que hoy vivimos.
Quienes se acerquen a las presentes páginas con el propósito de encontrar un diccionario del habla cachaca o de bogotanismos, en los más estrictos sentidos de la descripción, tal vez terminen por cerrarlo, con cierta mueca de decepción. Porque el Bogotálogo trasciende ese lindero. Ello se debe a la naturaleza diversa e incluyente por la que nuestra ciudad tiene sin duda un amplio derecho a ufanarse. También a que, a lo largo de sus días, esta sabana y sus contornos ha venido nutriéndose de la presencia de infinidad de saberes, de maneras de describir el mundo y de la riqueza migratoria de expresiones que, por sí solas, terminaron por penetrar en nuestras conciencias.
Por eso, de alguna manera, este es también un diccionario conformado por la simbiosis maravillosa entre ese castellano, que nos vino por la fuerza desde España, de esa lengua muisca, que a su vez nos fue arrebatada por las mismas manos, del componente africano y mestizo, cuya presencia en nuestra ciudad, contrario a lo que muchos suponen, es decisiva. También de una buena cantidad de expresiones, giros verbales y construcciones idiomáticas procedentes de Asia y del resto de Europa.
La intención de que este no sea otro libro de anaquel al que sólo se acude con el propósito de cumplir con una aburrida asignación escolar, de culminar un crucigrama o de corroborar un abolengo dudoso, nos ha llevado, así mismo, en la dirección de la hipertextualidad. Fácil será, por tanto, saltar de un término a otro. De un siglo a otro. Del sur al norte.
Quienes tengan la suficiente curiosidad y el suficiente tiempo como para intentarlo sabrán encontrarse con una buena cantidad de pistas acerca de nuestro pasado, de lo que hemos sido, de lo que aspiraríamos a ser, y de lo que hemos pretendido ser. De nuestras organizaciones y desorganizaciones. De nuestros prejuicios y nuestras intenciones vedadas de clase.
Las palabras y conceptos estarán, en muchos casos, soportados por la visión de una joven estudiante de Bellas Artes, quien, desde su propia posición (subjetiva, como todas) quiso rendir un tributo pictográfico, a veces caricaturesco, a aquella ciudad en la que ha crecido. La promesa de que esta investigación no termina en este momento, queda consignada en la existencia de un sitio en la red, en donde, esperamos, sus alcances sean sometidos al juicio y a la intervención pública.
Los lectores se encontrarán por tanto con unas definiciones, cuya naturaleza excede lo enciclopédico o lo referencial. Se trata de una enunciación casi narrativa de distintos lugares, sabores, sentimientos , espacios e individuos cuya presencia a lo largo de la historia ha ido convirtiéndonos en la ciudad que, bien o mal, somos. Y, sobre todo, una motivación para que nuestro espíritu se mantenga con vida, transubstanciado en forma de letras articuladas.
